lunes, 23 de mayo de 2005

El Aynol y Bab


El Aynol y Bab

En memoria de YU, la Vidente

Ya han pasado diez años desde que Eun de la Stela nos impactara con el Aynol y Bab y su rito antibabilon project.  Ya se han sucedido diez inviernos y diez veranos y aun puedo oír los ecos de esos eventos.   Recluyó a YU por más de ocho años hasta que la agonía de Baldur la liberó.  Yo fui la única testigo de esa liberación.  Escribo ahora para liberarme un poco yo.

No soy testigo presencial de los hechos que relataré.  Estos me vienen narrados por mi amiga de toda la vida, la clarividente YU.  Ella fue una de los doce que acompañaron al viejo Eun.   Y lo mismo que los otros doce ella también sucumbió.  Los hechos que voy a contar me fueron confidenciados hace menos de un mes.  Todos comprenderán que YU no haya querido hablar antes.   Después de todo ¿quién ha querido hacerlo?   Ariel Zúñiga me habló hace poco de un escrito del bueno de Amaury donde ponía en palabras la terrible experiencia de esa noche de verano.   Pero el escrito está perdido.  Amaury no lo quiso publicar.  Y el silencio se hizo norma entre quienes participaron de ese evento.

Todo comenzó durante el invierno de 1990.  Yo era estudiante universitaria, compañera de YU, a quien entonces conocía sólo superficialmente.  Ese invierno YU fue contactada por Sebastián Pino Muñoz, conocido luego como Eun de la Stela.  Eun tenía entonces 45 años, o más quizá.  Era apuesto, interesante e insondable.  Contaba historias impresionantes sobre sí mismo.  Su idea era preparar a un grupo de doce discípulos con quienes subir a lo alto del Cerro Chaday y realizar un rito que anulara los efectos del Babilon Working.   Esta historia había comenzado a escribirse 22 años antes, cuando Eun de la Stela supuestamente conoció al mítico Jack Parson.

A inicios de los años 90 la historia más increíble que Eun contaba de sí mismo era sobre su fortuito encuentro con Jack Parson en la fronteriza ciudad de Tijuana, en 1968.  Según Eun Parson viajó con él a Mirepoix a encontrarse con otro titán del esoterismo: el mítico Gabriel Frontera.  El objetivo del encuentro era diseñar un rito operativo que hiciera frente al Babilon Working.  Eun siempre exhibió fotografías de ese encuentro tomadas con su propia cámara Olympus.  Las enseñaba  a todos quienes quisieran conocerlas.  En una ocasión yo también las vi y parecían genuinas.  Restaba sólo saber si aquel personaje con quien aparecía era realmente Parson o alguien muy parecido a él.

Según Eun de la Stela Parson le enseñó a él y a Frontera cómo deshacer, mediante un rito, el influjo cada vez más notorio del Babilon Working.  El rito se llamó originalmente ABW.  Muchos años después Eun cambiaría su nombre por el de Aynol y Bab.  Las razones de esto las explicaré después.

El 21 de diciembre de 1994, a las 6:00 hrs, Eun de la Stela partió desde Santiago, con 12 jóvenes muchachos, hacia la cumbre del cerro Chaday.  Los había preparado para esta misión durante cuatro largos años, desde el invierno de 1990.  Entre quienes formaron este grupo se encontraba mi amiga YU.  También fueron parte de esta expedición los jóvenes innatos Carlos Carmona (más tarde Mœbius), Jacquelinne Ugalde, Nicole San Martin, Joaquín Ramírez, Amaury de Bène, Priscilla Escobar, Ariel Zúñiga y Anaïs Laprossa.  Nunca sabré si los otros tres participantes del rito eran personas realmente o "presencias", como prefirió llamarles mi amiga YU.   Eun les llamó discípulos desconocidos (unbekannt Jüngern), en ánimo de emular la expresión utilizada por el gran Maestro y Vidente de Magdeburgo, Ulrich von der Vogelweide.  Con todo, lo que esa noche sucedió marcó profundamente a todos.  Algunos enfermaron. Otros, como YU, se recluyeron voluntariamente sin volver a salir de casa (no, al menos, en la forma física y material en que la gente suele moverse en este plano de la realidad).

Lo que Eun intentó hacer la noche del 21 de diciembre o madrugada del 22 no está claro aún.  Las memorias que YU conserva de esa noche son fragmentarias e inconexas -y a ratos incoherente.  Me entrevisté con Ariel hace una semana pero no logré mucho.  Apenas confirmó algunas de las cosas que YU había narrado para mí, y sobre las otras no quiso pronunciarse.  He intentado dar con el escrito del bueno de Amaury, pero nada.  Zuñiga me habló que Diego Schröder había hecho una copia en inglés del texto, pero he perdido el contacto con Schröder.  En tales circunstancias, sólo estoy en condiciones de narrar, en líneas generales, lo que hace un mes me transmitió mi amiga YU.  Y digo "en líneas generales" porque no daré aquí los detalles de lo narrado a mí por YU; y no lo haré hasta que pueda reconstruir mejor estos hechos y contarlos debidamente.

La noche del 21 de diciembre, cerca de la medianoche, Eun puso en practica el rito enseñado a él por Parson.  Se trataba de un rito milenario, creado para exorcisar a "Y", el espíritu inmundo, y librar al planeta de su negativo influjo.  Eun llamó al rito Aynol y Bab, en señal que se trataba de un contra-rito, la negación o desarticulación de lo hecho por Parson, Huber, Cameron y Crowmly en 1948 (en un artículo posterior que estoy por escribir hablaré en detalle de esto).  En la cima del monte Chaday Eun intentó en vano operacionalizar este rito.  Todos coinciden que no sucedió nada hasta más o menos las 3:00 de la madrugada, hora en que el lugar, y el círculo del rito, se vieron amenzados por telúricas presencias, energías materializadas en formas de cúmulos de luz color plomizo, con destellos negros y brillantes, sin definición conocida, abiertamente hostiles y peligrosas.   El ataque duró 36 minutos, ubicándose el momento más crítico -esto es, el momento en que estas presencias fueron más virulentas y más amenazantes- entre los 33 y 36 minutos.  El círculo, no obstante, hecho por Eun, resistió bien el ataque.  Pero los jóvenes innatos asistentes no lo abandonaron sino hasta el amanecer, cerca de las siete de la mañana.  Ninguno de ellos quiso hablar luego de lo sucedido.  Todos quienes les conocíamos entonces, y que estábamos al tanto del Aynol y Bab Project, notamos el cambio en ellos.  Sólo Ariel Zúñiga contó algunas cosas unas semanas después, pero pocos dieron fe a su relato.   Un manto de silencio y sombras abrazó lo sucedido esa noche en el cerro Chaday.   Un manto de silencio que únicamente el testamento de Agripa ha venido a quebrar.  Hoy sabemos un poco más del Aynol y Bab porque quienes participaron en él, entre ellos mi amiga YU, se han atrevido a hablar.  Es misión de quienes somos bosquianos hallar la verdad de esos hechos.  Y a ello creo estar contribuyendo con estas palabras y con este artículo.


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